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Mi papá Cuando era todavía bien pendejo
y me destacaba como jugador de fútbol en el colegio las chicas me
seguían ya que era un macho que parecía de muchos años más que los que
tenía. Cogía con las mucamas desde hacía varios años y tenía una verga
que ellas decían que era más grande que las de sus maridos y se reían y
bien que la gozaban las muy putas.
Mi papá era un hombre muy fornido y machote aunque
era un profesional reconocido y me gustaba olerle los calzoncillos y
alguna veces cuando estaba muy caliente los calcetines cuando él volvía
de jugar al rugby. Yo lo veía natural porque era mi papá y porque era
primero mío mas que de mi mamá y mis hermanos. Mi papá siempre fue
cariñoso conmigo y algunas veces lo vi espiando como me cogía las
mucamas y un día me dijo hijo que orgullo que me das que con mi verga he
hecho una verga como la tuya que si no consigues trabajo cosa rara
porque eres muy inteligente te vas a poder ganar la vida con esa
bayoneta.
Como estaba construyendo una quinta (casa de fin de
semana) me llevaba con él a supervisar las construcciones y nos
quedábamos hasta que era bien de noche cuando ya todos los albañiles se
habían retirado. Como era verano mi papá se bañaba mientras yo leía
revistas a la luz de un farol porque todavía no habían puesto la luz
eléctrica y me charlaba desde la ducha y entraba y salía del baño a
buscar cosas y yo lo miraba que fuerte estaba el macho musculoso y
peludo y además era MI PAPÁ.
La verga se me paraba pero no sabía lo que quería
decir eso ya que la verga la tenía siempre preparada para las pendejitas
putitas que mamá siempre se encargaba de conchabar.
Un día en una de esas salidas del baño mi papá mojado
me dice que entre al baño y le jabone la espalda. Ni corto ni perezoso
salí corriendo en patas y con solo un slip del que se escapaba la cabeza
de la verga. Mi papá estaba bajo la ducha dándome el culo fornido y duro
como una piedra debajo de una espalda peluda y sobre unas patas de
jugador de rugby que mataba. Dále me ordenó abriendo las patas y yo
empecé el jaboneo pero no paré al bajar las manos que lo fregaban y en
pocos momentos le metía la mano en la raya del culo y le preguntaba
¿paro papá? no hijo no por favor uy que bueno y yo seguía hasta que le
refregué un poquito el ano para ver que decía pero no dijo nada sino que
abrió más las piernas y pude ver por el reflejo en los azulejos que se
estaba pajeando así que pasé la mano bien por abajo y le agarré los
huevos mientras le apoyaba la verga que me estaba por explotar. |