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El entrenador aceptó a regañadientes pero con la
condición de que cenásemos respetando su estricta lista de comidas,
había que terminar de cenar antes de la diez de la noche porque había
que acostarse a dormir a esa hora en el hotel asignado para pernoctar.
Llegamos en hora, pero como yo no tenía que acatar
esas rigurosas medidas de entrenamiento, según las intrucciones que me
había dado Oscar en el camino les dije que me iba a dar una vuelta por
la ciudad, me despedí y me fui con su coche estacionádolo a unas dos
cuadras del hotel.
Allí me puse a fumar un cigarrilo mientras esperaba
que apagasen las luces y que Oscar de alguan manera se pudiese escapar
de su "prision" para reunirse conmigo en su coche.
Acepté porque no me parecía mala la idea de ir a un
boliche a divertirme con mi idolatrado amigo al que no sabía como iba a
seducir y al mismo tiempo no sabía si lo iba a poder seducir porque era
de esos heteros muy antiputo.
A los pocos minutos lo vi venir, me hice a un lado
para dejarle libre el lugar del conductor, tomó el volante para luego
poner rumbo a un boliche que él conocía.
Pidió unos tragos, aunque el sabía que tenía
estrictamente prohibido beber alcohol la noche antes del partido, al
rato me di cuenta que éramos observados por una mujer con un aspecto muy
extraño la cual en pocos instantes más se levantó de su asiento
dirigiéndose a nuestra mesa.
-No me invitás a bailar?
Le dirigió esa pregunta a Oscar, supongo que porque
este tenía el cuerpo más grande que el mío y aparentaba ser el mayor de
los dos.
Eso era lo que el quería, me abandonó en la mesa para
irse a bailar con la desconocida, al terminar la pieza volvieron a donde
esatba yo, él pidió más tragos para nosotros y para ella.
-No, gracias ya bebí bastante... pero si me invitás a
tu casa te acepto otra clase de trago....
Ante semejante eufemismo para ofrecerle una chupada
de verga Oscar le contesó que no tenía casa allí, que estaba conmigo en
un hotel, que en otra oportunidad le hubiese dado el trago que ella
solicitaba...
-OK, si no querés dejarlo solo, lo llevamos con
nosotros, aunque nunca lo hice con dos tipos al mismo tiempo es hora de
empezar... si pagan bien.
Oscar se encargó de decirle que a nuestro hotel no la
podíamos llevar, le dio una excusa cualquiera que no lo delatase que
estaba escapado de su entrenador.
Por eso ella nos llevó al hotel al que usualmente
llevaba a sus clientes, luego de entrar habló con el encargado para que
nos diese una habitació cómoda para los tres. |